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Universidad de Sevilla

La fiabilidad de las encuestas electorales en España

18/12/2018
La media de error en la predicción de los nuevos partidos (Ciudadanos y Podemos, en las elecciones generales) fue casi un 60% superior a la de los partidos tradicionales, PP y PSOE

Un reciente estudio del grupo de investigación Applied Economics & Management, con sede en la Universidad de Sevilla, analiza de forma sistemática los determinantes de los errores en las encuestas electorales previas a las dos últimas elecciones generales, es decir, la de 20 de diciembre de 2015 y la de 26 de junio de 2016. Para este análisis se han aplicado modelos econométricos a una amplia base de datos de 226 encuestas y sondeos electorales realizados entre el 6 de enero de 2015 y el 26 de junio de 2016.

Esta investigación, titulada At a time of insurgent parties, can societies believe in election Polls? The Spanish Experience, ha sido recogida por la publicación científica Revista de Economía Aplicada. Los autores de este estudio son los investigadores José Ignacio Castillo Manzano, Lourdes López-Valpuesta y Rafael del Pozo Barajas de la Universidad de Sevilla.

Para el Catedrático de Economía José Ignacio Castillo, de las estimaciones realizadas se concluye que, de media, los errores que cometieron las encuestas con los partidos políticos que se presentaban por primera vez a las elecciones generales, Ciudadanos y Podemos, fueron significativamente superiores a las de los partidos tradicionales, PP y PSOE. En concreto, en las dos elecciones generales la media de error en la predicción de las dos formaciones debutantes fue casi un 60% superior a la de los partidos tradicionales.

Además, los investigadores señalan la ausencia de estrategias exitosas para disminuir esos mayores márgenes de error en un contexto tan volátil. Las conclusiones muestran que los errores de predicción de los nuevos partidos son insensibles a las estrategias clásicas para aumentar la fiabilidad de las encuestas electorales, como el tamaño de la muestra, el método de muestreo o la experiencia de la empresa encuestadora, así como la periodicidad con la que se realiza la misma encuesta.

Ni siquiera la proximidad de la cita electoral sirvió para disminuir el error en las predicciones sobre los nuevos partidos, cuando sí resultó útil para mejorar las predicciones de los partidos tradicionales. Sólo cuando dichos partidos dejaron de ser “nuevos”, tras las elecciones del 20-D, se consiguió disminuir los errores de cara a las elecciones del 26-J.

Por ello, en el contexto actual, con un nuevo partido, VOX, que además multiplica las posibles combinaciones de trasvase de votos, no parece que haya incentivos claros para que los medios de comunicación o las administraciones públicas financien costosas encuestas electorales con grandes muestras.

Concretamente, para los autores del estudio, es precisamente el contexto actual el que ha generado un círculo vicioso que se retroalimenta. Según José Ignacio Castillo, la incertidumbre política que ha estado sufriendo la sociedad española, primero por los efectos de la crisis y después por la emergencia de nuevos partidos y la cuestión territorial, ha aumentado la demanda social de encuestas electorales. Una demanda que ha sido satisfecha, de forma generosa por los medios de comunicación con múltiples encuestas y sondeos, cuyos resultados podían cambiar significativamente a corto plazo. Además, cuanto mayor fuera dicho cambio, más probabilidad había de que se convirtieran en titulares de primera página, sobre todo, cuando se han anunciado supuestos vuelcos electorales, que generalmente no llegaban a materializarse.

Se llega así a la paradoja de que es precisamente el instrumento que la sociedad utiliza para disminuir su incertidumbre política, la encuesta electoral, el que puede acabar aumentándola. Para el profesor Castillo Manzano, esto podría acabar erosionando la confianza no sólo en las propias encuestas y sondeos, sino también en la transparencia del propio sistema electoral y en nuestras instituciones, desde los medios de comunicación hasta, en el caso del CIS, el propio Gobierno central.

Otra conclusión interesante del trabajo es que las estimaciones realizadas muestran que los errores de predicción que comete una encuesta guardan una significativa similitud con los de las encuestas publicadas en los días previos. Ello podría implicar una cierta aversión al riesgo por parte de la empresa encuestadora que, de esta forma, evita equivocarse en solitario. Aunque, el gran éxito del sondeo de GAD3 en las recientes elecciones andaluzas nos mostraría el reverso de la moneda, es decir, la gran oportunidad que supondría para una empresa de estudios de mercado llevarse el prestigio de ser la única que consigue acertar.

De cara al futuro, los investigadores de la Universidad de Sevilla recomiendan una prudencia extrema a la hora de presentar los resultados, resaltando siempre en la noticia todas las limitaciones de la encuesta. Esta exigencia sería mayor para el CIS, al ser un organismo público. De esta forma, el profesor Castillo Manzano termina formulando la siguiente pregunta: “¿era lo más apropiado que el CIS presentara unas previsiones el 5 de diciembre, en el que atribuye una intención de voto a VOX del 1,7% en España y de un 2,4% en Andalucía, cuando sólo dos días antes dicho partido había obtenido un 11% en las elecciones andaluzas?”.

 

Referencia bibliográfica

At a time of insurgent parties, can societies believe in election Polls? Revista de Economía Aplicada Número 78 (vol. XXVI), 2018, págs. 81 a 97

Fuente: 
Dirección de Comunicación

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